Huesos grandes y pequeños cubren las mesas del laboratorio
de Paleontología en el Centro de Investigaciones de Diamante. En el medio,
Brenda Ferrero muestra el cráneo de un mastodonte que fue hallado hace dos
semanas. Explica que el material está siendo preparado por los técnicos del
laboratorio y que cuando esté listo será estudiado por el equipo de
Geopaleontología del Centro.
Los restos fósiles fueron encontrados por unas personas que
van frecuentemente a pescar al Río Gualeguay, en Urdinarrain. "Vieron algo en
la barranca, les pareció que podría llegar a ser algún hueso, le sacaron unas
fotos pero no lo tocaron. Llamaron a la Municipalidad y desde ahí se comunicaron
con nosotros", cuenta Ferrero. Y comenta que los profesionales del Centro
dieron una charla en Urdinarrain el año pasado. "A partir de ese momento se
empezó a acercar gente que tenía algún material y comenzaron a interesarse en
estos temas".
� ¿En este hallazgo se actuó correctamente?
� Ese es el modo en que se debería actuar siempre. Si
hubieran sacado el material de la barranca, se hubiera perdido información. A
nosotros nos interesa mucho saber de dónde salen los restos, de qué estrato de
la barranca. En este caso se comunicaron con nosotros, pero lo importante es
informarlo a una institución científica. Lo ideal sería que se comuniquen con
el Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas Profesor Antonio Serrano, que
es la autoridad de aplicación de la Ley de Patrimonio Arqueológico y
Paleontológico, o con nosotros que estamos trabajando en el área.
Pedimos que la gente que realice hallazgos pueda comunicarse
con cualquiera de las dos instituciones. Nosotros trabajamos en colaboración
con la entidad de aplicación, que es el Serrano, tenemos permisos legales para
poder trabajar.
� ¿Qué es lo que se encontró específicamente?
� Encontramos un cráneo bastante completo de un mastodonte.
Es interesante el hallazgo porque está muy completo. Para estudiarlo,
extrajimos el material, lo trajimos al laboratorio, ahora se lo está preparando, que significa
limpiarlo, consolidarlo, pegar todas las partes de manera que quede lo más
armado posible, y después se estudia.
� ¿Ya saben la antigüedad de los restos?
� Más o menos estimamos la edad, pero no sabemos
concretamente cuántos años tiene. Para saber eso tenemos que hacer una datación
de los sedimentos donde fue encontrado el cráneo, y todavía no llegamos a esa
parte.
A partir de unos hallazgos que tuvimos el año pasado,
empezamos a realizar un trabajo más integrado de lo que es la cuenca del Río
Gualeguay con el geólogo que trabaja aquí en el Centro de Investigaciones, que
es Ernesto Brunetto. Lleva mucho tiempo, porque se extraen muestras de
sedimento de toda la barranca, se hacen diferentes estudios y también se mandan
a datar. Como las dataciones son muy caras, nosotros estimamos la edad por
comparación, porque conocemos la fauna que fue más o menos contemporánea con
estos animales. Entonces ahí podemos decir que la fauna que encontramos en el
Río Gualeguay en esos sedimentos, vivió en el Pleistoceno tardío en provincia
de Buenos Aires, por ejemplo. A partir de eso estimamos la edad de esos
sedimentos y la de los huesos que lo contienen.
� ¿Las características de nuestra provincia benefician este
tipo de hallazgos?
� Digamos que hay distintas condiciones que favorecen que
los restos se preserven o no. En este caso, nosotros tenemos la particularidad
de tener muchos ríos que están cortando permanentemente la barranca y van
dejando al descubierto nuevas áreas en donde están los fósiles. En lugares más
llanos, como las provincias de Buenos Aires o Santa Fe, por ahí se descubren
materiales por el barrido de algún río, pero la capacidad de erosión de los
ríos entrerrianos es mayor a la de otros. Eso siempre hablando de estos
períodos, del Cuaternario por ejemplo.
Para la conservación de estos restos favorecen las
condiciones. En un pasado el ambiente acá no era idéntico al de hoy,
seguramente hubo variaciones, pero era un lugar donde había mucho río, similar
a lo que vemos ahora. Y en este medio ambiente hay cosas que favorecen la
fosilización, como son las condiciones en que se entierra el mamífero. En un
lugar donde hay muchos ríos, un animal muere y es enterrado rápidamente por
sedimentos del río, y eso favorecería a la preservación. Lo mismo ocurre en otros ambientes que son eólicos, donde las
tormentas de viento que vienen con polvo pueden tapar un animal que esté
muerto. Esas condiciones dan más posibilidades para que se fosilicen.
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